Skyline de Barcelona, hoy

lunes, 3 de noviembre de 2008

Acoso oficial a los comerciantes de Sants

El diari El Mundo acusa la Generalitat de "persecución lingüística por no rotular en catalán"


Una imatge del Carrer de Sants

El diari El Mundo assegura que "la persecución lingüística en Cataluña continúa", a més de concretar que aquesta suposada persecució es dóna "en especial en el barrio de Sants de Barcelona". "Los comercios de Sants sufren estas últimas semanas un auténtico asedio y son denunciados si vulneran la normativa que establece que la señalización", lamenta el diari dirigit per Pedro J. Ramírez.

"La realidad demuestra que entre los comerciantes sí ha cundido la voz de alarma. Mientras algunos ya han recibido una primera advertencia para que desistan en sus pretensiones de anunciarse en castellano, otros se espabilan para rectificar y evitar que sus nombres se incluyan en listas negras que a la larga puedan generar en posibles sanciones".

El Mundo posa com a exemple al "empresario Germán Giménez, vecino de Sant Boi de Llobregat pero con negocio en Sants desde la década de los 50, es uno de los últimos que ha recibido una amonestación pública y por escrito de la Agència Catalana del Consum en la que se le conmina a que en el plazo máximo de 'dos meses' se adecue a la normativa vigente sobre usos lingüísticos en la actividad comercial. De lo contrario, la Administración advierte de que iniciará 'las actuaciones necesarias para corregir la infracción en materia de consumo y disciplina de mercado'".

El diari relata que "Giménez no da crédito a la carta recibida, si bien tampoco le extraña, porque el suyo no es el primer caso que conoce. Su establecimiento se anuncia como Fincas Giménez -rótulo luminoso incluido- y en las vidrieras del negocio expone, también en castellano, todos los servicios que ofrece. Por el momento, asegura que no piensa mover un dedo y esperará a recibir la sanción para determinar si la recurre y va a los tribunales: 'Me cueste lo que me cueste". "Estoy dispuesto a irme fuera de Cataluña antes de cumplir con esa normativa", adverteix Giménez, que considera "inaudito que se le pueda considerar un delincuente por rotular su negocio en una lengua oficial de Cataluña".

El Mundo també aporta el cas de "Fausto Rodríguez, propietario de un taller mecánico próximo al negocio de Giménez, también ha recibido la misma advertencia, pero ya se ha informado sobre el coste que le puede generar el cambio. "Poner el rótulo en catalán me va a suponer un gasto de 130 euros, probablemente mucho menos que el importe de la sanción, que me podría llegar en menos de dos meses", indica.

"El dueño de otro negocio cercano, también un taller mecánico, ya se ha dirigido a su gestor para que le asesore en caso de incumplir la normativa. Muchos comerciantes alegan que, si juntos se amotinaran, igual conseguían cambiar algo. El problema es que la mayoría desiste en el intento. La cerrajería Código ha decidido retirar, sin advertencia previa, el cartel que anunciaba en castellano sus servicios. Por el momento lo guardan en su interior para proceder a traducirlo al catalán en breve y volver a colgarlo en el exterior, ya sin miedo a recibir represalias", conclou.