Intervida lleva cuatro años en el punto de mira de la Fiscalía de Barcelona que, a comienzos del verano, presentó una querella contra dos de sus fundadores (Eduardo Castellón y Rafael Puertas) y otras cuatro personas vinculadas a la dirección. Según el Ministerio Público, la ONG podría haber desviado 60 millones de euros para fines ajenos a la ayuda humanitaria. Desde julio, tres administradores judiciales se hacen cargo de la gestión de Intervida. Asimismo, las cuentas a nombre de medio centenar de testaferros están bloqueadas.
Según señala la juez de Barcelona en el auto de inhibición, «la única actividad real que ha realizado y realiza la Fundación Intervida es la de captar dinero de sus padrinos», fondos de los que «no se ha hecho ningún seguimiento» para determinar si realmente se invierte en mejorar «las condiciones de vida del sector de población más necesitado». En opinión de la magistrada, la gestión de la ONG es «sangrante», pues el dinero se ha reinvertido en empresas inmobiliarias y de construcción. «Sangrante es la creación de colegios de elite, no precisamente para menores desfavorecidos» en Guatemala y Perú, asegura, para lo que se emplearon más de 800 millones de euros.
Según la Fiscalía, entre 1999 y 2003 se ingresaron 84,7 millones de euros en cuentas (sobre todo en Perú) y su destino no fueron fines humanitarios; en 2000, la Fundación Cuna (que pertenece a Intervida) recibió 2,5 millones de euros para comprar viviendas en España y se invirtieron otros 9,8 millones para construir viviendas en Perú destinadas a la clase media de ese país.
Hace cuatro años,¿no tenía la fundación un flamante Consejo o Patronato con funciones de supervisión? ¿qué hacían estos consejeros/patronos, además de recibir una estupenda "panera" por navidad. Y, ¿donde se encuentran ahora, cuando las cosas van mal y han sido despojados de su condición por la autoridad judicial?

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